Ps. Dale O’Shields
Dios puede romper los límites en nuestra vida. Todos tenemos algo que nos limita pero Dios es un Dios que rompe paredes, a El le encanta hacerlo. La Biblia dice que con Dios no hay nada imposible. En Marcos 10:46-52 encontramos lo siguiente:
“Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: !!Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: !!Hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.
Dios ministro a un hombre llamado Bartimeo. Este fue un hombre que recibió uno de los milagros de Jesús, fue un hombre que tuvo un encuentro maravilloso con el Señor. El supo aprovechar la oportunidad que Dios trajo a su vida. ¡El experimento LIBERTAD en su vida! Así como él, nosotros debemos saber como aprovechar las oportunidades que Dios nos da.
Bartimeo fue un hombre que rechazo las limitaciones en su vida. Una limitación es cualquier cosa que te retiene/limita a ser lo que Dios planeo que fueras. Dios te creo y su semilla de potencial fue puesto en ti. Todos tenemos potencial en Dios pero también hay un enemigo que tiene una agenda contra nuestra vida. Esta es una agenda ante Dios, una agenda que va contra los planes de nuestro Señor y muchas veces colaboramos con ella. Si has elegido vivir en desobediencia, estas colaborando con el enemigo. Entramos en su agenda cuando permitimos que las heridas no sean sanadas., cuando no las soltamos… esto limita el potencial de Dios en nosotros. Cuando Jesús vino a la tierra nos vino ayudar, vino para romper las limitaciones en nuestra vida. El decía “yo he venido para que tengan vida…” y para que esto suceda debemos hacer una elección, tenemos que elegir rechazar la agenda del adversario. Bartimeo reuso la limitación de ser ciego, él no quería que esta limitación defina su vida en el presente ni en el futuro, él quería que su vida fuera diferente. ¿Cuantas veces permitimos que las limitaciones definan nuestra vida? Bartimeo tuvo una buena actitud y ésta es la actitud que debemos tener: una actitud de conquistador, de vencedor, él dijo “¡no voy a permitir que esta limitación defina mi vida!” ¡Comienza a rechazar las limitaciones!
Una actitud correcta te lleva a una visión correcta. Si tienes una actitud incorrecta tendrás una visión negativa de tu futuro pero cuando comienzas a desarrollar una mente positiva esto produce una visión positiva – esto quiere decir – un corazón de fe y confianza en Dios. Cuando Bartimeo escucho que Jesús estaba cerca, no solo oyó estas palabras con sus oídos naturales, lo oyó en su corazón. Él vio que esta podía ser su oportunidad, se dio cuenta que las cosas podían cambiar, el pensó : “este mi momento, Jesús viene y no voy a perder esta oportunidad” ¡Él vio su oportunidad, NO cooperes con la agenda del adversario!
Bartimeo fue un hombre apasionado, cuando oyó que Jesús pasaba por el camino clamo en voz alta “Jesús Hijo de David, ten Misericordia de mi” . Dijo la misma oración una y otra vez, él no espero que Jesús tomara la iniciativa, él la tomo. ¡El clamo en voz alta! El grito con todo su ser, él quería un cambio en su vida, él no estaba satisfecho, él no estaba interesado en cambiar a los demás, él estaba interesado en él mismo. Una de las razones por las que no vemos un cambio en nuestra vida es porque no tenemos pasión por cambiar. Decimos que queremos cambiar, pero la verdadera transformación comienza cuando hay una pasión profunda en nosotros, cuando no esperamos que Dios nos visite sino cuando vamos a El, cuando clamamos a El. ¿Hay un clamor en tu corazón hacia El? Bartimeo dijo “Señor ten misericordia…”. El era apasionado acerca del cambio q necesitaba en su vida.
En el momento que Bartimeo comenzó a clamar por misericordia otras personas aparecieron, todos lo querían desanimar, todos los incrédulos comenzaron a salir, no tenían nada que decir hasta que él comenzó a clamar. Tan pronto tomes la decisión de seguir a Dios con una nueva transformación, habrá gente que querrá distraerte, desanimarte. ¡Y esa gente lo quiso desanimar! Desde el momento en que él oyó que Jesús venia comenzó a clamar “Jesús Hijo de David, ten Misericordia…” Desde afuera podía parecer que Jesús no estaba atento pero Bartimeo siguió clamando y la Biblia dice que “clamo con más pasión”. El no permitió que los temores, las oposiciones lo limitaran. Hay potencial en tu vida, sigue clamando con pasión y perseverancia hasta que venga tu milagro. Santiago en 5:16 nos dice que la oración eficaz del justo puede mucho. Esta es la oración que atrae a Dios, la ferviente, perseverante, la cual no se rinde hasta que venga su milagro. Mientras Bartimeo clamaba apasionadamente llego el momento en que Jesús oyó su clamor y se detuvo, él escucho el clamor de un hombre que gritaba por su libertad. Clamor: el idioma original del Nuevo Testamento es phoneo Jesús oye nuestro clamor y cuando El se detiene nos “llama” y nos pregunta ¿qué quieres que yo haga? Confiesa. declara que habrá un cambio en tu vida. Bartimeo dijo “yo no quiero que mi vida siga así, hoy llego mi oportunidad, este es mi momento” y Jesús le respondió ¡TU FE QUE HA SANADO! El hombre ciego ahora ve, pero éste no fue el milagro mayor, lo más maravilloso pasó luego de ser sanado. La Biblia dice que Bartimeo siguió a Jesús.
Cada libertad, cada milagro que Dios trae a tu espíritu no debe ser un memorial, el milagro debe posicionarte para que lo puedas seguir con eficacia. Jesús no solo vio en Bartimeo un hombre que lo quería ver (físicamente) sino también un hombre q lo quería seguir. Los milagros deben posicionarnos para seguir a Jesús. Es ahí cuando nos posicionamos para SU LIBERTAD!