Día: 23 de febrero 2010
Tema: Alabanza y Artes 2
Expositor: Ps. Robert Barriger
Puede decirse que la música es como una muleta que nos ayuda a entrar en la presencia de Dios. Hubo dos ocasiones en la Biblia en que la presencia de Dios se alejó. Una fue cuando Moisés iba a ir a la batalla. Dios le había asegurado que saldría victorioso pero que El no iría con El. La otra fue en el tiempo de Elí.
1.- La irreverencia
La alabanza se trata de guiar a la gente a la presencia de Dios, por ello no debe ser considerada de poca importancia o como “relleno”. Hay gente que cree que la alabanza es para llenar un espacio vacío en el culto o para dar tiempo mientras llega el pastor que está llegando tarde, ese no es su propósito.
La alabanza y adoración no solo es para los jóvenes, algunos creen que lo más importante es la prédica y entonces no se le da la importancia debida a este tiempo de entrar en la presencia de Dios.
Cuando se es invitado a ministrar en alabanza en una iglesia ajena se debe respetar esa plataforma y ministrar al nivel y al estilo de donde te encuentras.
La alabanza y adoración es hacer en público lo que normalmente se hace en privado.
La alabanza no es una moda.
Debemos respetar la presencia de Dios no solo en el tiempo de alabanza y adoración sino también en el momento de la prédica porque ahí también está su presencia.
Nos hemos puesto a pensar que en un evento en que estará presente el Presidente de la República hay un protocolo que seguir? Todos llegan mucho antes de la hora, todos apagan sus celulares, nadie se mueve ni hace ruido, hay una atmósfera de mucho respeto…
¿Cuánto más debemos tener respeto por su Majestad, el Rey de Reyes, nuestro Dios?
Debemos traer ese protocolo a nuestras vidas!
2.- La Familiaridad
Pecado. David hizo igual al poner el Arca del Pacto, que representaba la presencia de Dios, sobre un carruaje nuevo en lugar de transportarlo en los hombres de los sacerdotes, tal como Dios había establecido.