Día: Jueves 25
Tema: Alabanzas y Artes 1
Expositor: Ps. Adrian Junior
Nuestra alabanza no puede ser una alabanza vacía, tiene que ministrar a Dios. Es como el tañedor que toca y canta para Jesús, con un corazón rendido a él, que canta con todo su ser. La Biblia dice amarás a Dios con todo tu ser con todas tus fuerzas. El tañedor usa instrumentos que atraen la presencia de Dios. Todo tiene un principio, Dios dio un principio, si eres parte de una iglesia, entonces partes de un principio, donde la iglesia es la base para comenzar el ministerio, en la iglesia los hijos de Dios se reúnen para adorarle. El tañedor se entrega con todo cuando alaba a Dios. Por eso la alabanza comienza cuando eres parte de un cuerpo, la iglesia, Dios dio un orden, primero la iglesia local y luego el ministerio. Y ¿cómo llegar a la presencia de Dios? Se puede tocar un buena música, cantar bien, pero sino lo haces con el corazón, no puedes llegar a la presencia de Dios. La Biblia dice que no es por nuestras fuerzas sino por el espíritu del Señor. Para eso primero está la oración y luego la alabanza las cuales te dan acceso a la presencia de Dios, recuerda que eres un tañedor que alaba con todo su ser y tienes que representar al Dios que la gente necesita y eso lo haces a través de la alabanza.
Salmos 141:2 dice: “Suba mi oración delante de ti como el incienso, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde”. Y en Apocalipsis 5: 8: “Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos”. Entonces nuestra oración es como el perfume del incienso, vasos de oración que suben a la presencia de Dios.
Proverbios 15:29 “Jehová está lejos de los impíos; Pero él oye la oración de los justos”. Dios oye nuestras oraciones porque somos justos en él.
Salmos 40:3 “Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová”.
El Espíritu Santo que es el mismo Dios que es creativo dentro de nosotros, nosotros somos creativos para dar y alabar a Dios un cántico nuevo, espontáneo cuyo resultado hará que muchos teman y confíen en Dios.
La alabanza y la adoración tienen que ser estratégicas, espirituales, importantes. Su base es la oración, porque si la activamos conoceremos la presencia de Dios.
Asimismo, tenemos que morir al yo, porque la muerte del yo es importante para aquel que hace adoración y alabanza para poder recibir revelación de Dios. El Apóstol Pablo también murió a sí mismo, en Romanos 7 habla de cómo se sentía él con respecto a la muerte del yo, se consideró miserable en el verso 24: “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”. Pero al final ya en Romanos 8:28 alaba a Dios declarando: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.